Η Κίνα προειδοποιεί ότι τα τιμολόγια του Trump σε ξένα οχήματα θα βλάψουν τους καταναλωτές σε όλο τον κόσμο

Las barreras tarifarias que este miércoles anunció Estados Unidos a los vehículos extranjeros no resolverán sus problemas, ha pronosticado China este jueves. La respuesta ha llegado en la rueda de prensa diaria del Ministerio de Exteriores a la pregunta de cómo afectará a las relaciones bilaterales la última embestida arancelaria de Donad Trump, presidente estadounidense. Esa medida “viola las regulaciones de la Organización Mundial del Comercio, socava las reglas del sistema de comercio internacional y daña los intereses comunes de todos los países”, ha añadido su portavoz, Guo Jiakun, quien ha puntualizado que todos los consumidores globales padecerán las consecuencias.
Al portavoz tampoco se le pasó esta vez recordar que “no hay ganadores en una guerra comercial y ningún país puede conseguir su prosperidad y desarrollo a través de la imposición de aranceles”. Y aludió Guo de soslayo al repudio global a la orden ejecutiva de Trump que grava con el 25% a los vehículos y sus partes llegadas de fábricas foráneas: “Somos conscientes de cómo han respondido los mayores socios comerciales de Estados Unidos“.
China ha elaborado una respuesta estándar que, con escasas variaciones, airea tras cada embate arancelario de Trump. Basta para mostrar su rechazo y erigirse ante el mundo en la alternativa sensata y defensora del libre comercio pero no alcanza los decibelios que podrían irritar al presidente estadounidense. Este prometió gravar con el 60% a todas las importaciones chinas y por ahora se ha quedado en el 20%. Intuye China que, en cuanto haya resuelto asuntos como la guerra de Ucrania, virará el timón hacia ella. No conviene, pues, acelerar los acontecimientos.
Impacto en los fabricantes
Los nuevos aranceles ya se han dejado sentir en los principales constructores asiáticos. Ha caído la cotización bursátil de los chinos Nio (3,94%) y Xpeng (1,97%); de los japoneses Toyota (3,69%), Honda (2,91%), Nissan (2,92%), Mazda Motor (más del 6%) y Mitsubishi (4,9%); y del surcoreano Kia Motors (2,76%). El sector se pregunta cómo será implementada una medida que, si Trump no cambia de opinión, entrará en vigor la semana próxima. También los automóviles que salen de fábricas estadounidenses dependen de las cadenas de suministro globales y la mayoría cuentan con algún componente chino. La aplicación escrupulosa de los aranceles anunciados aumentará el coste del vehículo, que será absorbido por el constructor o repercutido al consumidor.
La indignación global por la irrefrenable pulsión arancelaria de Trump engrasa la campaña china de relaciones públicas. Sólidos aliados estadounidenses como Corea del Sur o Japón en Asia o Alemania en Europa, que coloca una cuarta parte de su producción automovilística en Estados Unidos, han quedado lastimados. Es sintomático el desfile de dirigentes europeos estas semanas y las siguientes por Pekín. En la capital estaba este jueves el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, con el comercio subrayado en su agenda. Y también Maros Sefcovic, comisario de Comercio de la UE.
Desde la prensa oficial han celebrado la romería y recomendado a Bruselas que tome la única “elección racional” en el nuevo panorama global para sus intereses. Sin sutilezas: que se aleje de Washington y se acerque a Pekín. Lo publicaba este jueves el ‘Global Times’, bajo el paraguas del ‘Diario del Pueblo’: “Ya que Estados Unidos no se posiciona más como el guardián de la globalización y el orden basado en reglas, sino que se inclina cada vez más hacia el unilateralismo y el proteccionismo, el rol europeo en la alianza transatlántica se ha vuelto más delicado”. Y culmina: “A medida de que aumenta la incertidumbre de las políticas estadounidenses, China se erige cada día más en un factor de estabilidad y fiabilidad“.